02 febrero, 2021

MI ESCUELA


El primer recuerdo que viene a mi mente cuando pienso en mi Escuela de Primaria es el uniforme de verano aquel primer día de Abril de 1969 : pantalón azul corto, camisa a cuadritos verdes y blancos, y mis infaltables Teddy. Los tirantes y el pañuelo de tela eran un valor agregado, así como el pequeño y necesario maletín.

Ese día de Abril, crucé aquel gran portón y aquella pesada reja de hierro, aún con los recuerdos frescos de mi Jardín de la Infancia y viendo cómo algunos niños sufrían para desprenderse de la mano de sus seres queridos. Yo, sin hacerme problemas, solté la mano de Alicia e inicié mi nueva etapa estudiantil en la Escuela Particular Mixta "Nuestra Señora Del Perpetuo Socorro", ubicada en el jirón Estete, en el centro de Trujillo.




Mi primera profesora fue la señorita Isabel Rodríguez Núñez, "Chabela". Teníamos dos patios para jugar, el primero cruzando la reja de la entrada junto a mi salón y el otro más amplio al fondo del local, donde se ubicaba el quiosco y los servicios higiénicos. En ese patio interior jugaba con mis compañeros de aula, a muchos de los cuales aún recuerdo con nostalgia.

Hasta hace algunos años, guardaba con mucho cuidado las tarjetitas de control que cada fin de mes debía presentar, con el sello de la Escuela y la firma de la Directora, para probar que estaba al día en los pagos, pero ya el tiempo y la polilla dieron cuenta de ellas.

En Estete sólo estudiábamos varones, pero en 1970 todo cambió pues nuestro centro de estudios quedó muy deteriorado por el terremoto y tuvimos que trasladarnos al local de las niñas en el jirón Pizarro, que estaba en mejores condiciones después del sismo y donde permanecimos por algunos meses.




La Escuela Particular Mixta "Nuestra Señora Del Perpetuo Socorro", fue fundada el 2 de Febrero de 1956 por doña Elvira Esparza Mostacero, pero en su formación y funcionamiento también estaba comprometida doña Julia, su hermana; ambas eran muy rectas. Lamento mucho que todo esto no se mencione y que tampoco hayan archivos ni fotografías de ellas ni de las profesoras en la Página Oficial del ahora Colegio, que forma parte importante de la historia educativa de Trujillo. Mi eterno reconocimiento para estas educadoras trujillanas.

Al terminar tercero de primaria, no pude continuar en el Perpetuo Socorro pues no existían más grados. Había que dejar atrás los mandilitos verdes, los borradores con olor a frutas, las profesoras con vocación de santas, los percentiles ortográficos diarios y mis libros Aguayo de Lectura. Pero lo que no dejaría atrás serían los valores inculcados ahí desde mi primer día.

En una oportunidad, al pasar por la puerta del colegio, la nostalgia se apoderó de mí e ingresé a Secretaría para solicitar la relación de aquellos inolvidables nombres que escuchaba diariamente al pasarse la asistencia en mi recordado salón de clases. Sabía que después de tantos años era una necedad, pero ante mi sorpresa y emoción logré conseguir las listas de los dos últimos años y las comparto aquí.

Al salir del colegio, emocionado, me fijé en tantos niños y jovencitos en la hora del recreo y mi mente me transportó a aquella época; han pasado muchos años desde entonces. De pronto, recordé mi pantalón largo y mi chompa azul, mi camisa blanca, mi corbatita michi roja y siempre mis brillantes zapatos negros, que formaban parte del uniforme de invierno y con el que recibí mi tercera diploma en Aprovechamiento y Conducta aquel Diciembre de 1971, el mismo día en que dejé mi adorada Escuela y marché dejando atrás recuerdos imborrables.



ESCUELA PARTICULAR MIXTA PRIMARIA

"NUESTRA SEÑORA DEL PERPETUO SOCORRO"

TRUJILLO - PERÚ


Primer Año (1969) - Profesora :  ISABEL RODRÍGUEZ NÚÑEZ.

Segundo Año (1970) - Profesora :  MELVA BENITES HERRERA.

Tercer Año (1971) - Profesora : NELLY ALFARO RUIZ † 2012.


1. ACEVEDO FERNÁNDEZ, Abraham Pedro Ramón.

2. AGUADO MERE, Héctor.

3. ALCALDE SISNIEGAS, Janio Julio.

4. ALDAVE RODRÍGUEZ, Víctor Manuel.

5. ALEGRÍA MÉNDEZ, Marco Antonio.

6. ALVA JARA, Juan Eduardo.

7. ANGULO ANICETO, Alfonso Pedro.

8. ASIÁN CALDERÓN, Martín Yuri Iván.

9. BALDWIN OLGUÍN, Manuel Gustavo.

10. BALDWIN YEPES, José Guillermo.

11. BARBA CÁCEDA, Alberto Ricardo.

12. BARBA CÁCEDA, Carlos Abelardo.

13. BURMÉSTER ALVAREZ, Jorge Carlos.

14. CABALLERO GUERRERO, Sergio Carlos Mario † 2019.

15. CASTILLO ARAUJO, Roque Juan.

16. CASTILLO CHÁVEZ, Víctor Oscar.

17. CASTRO ADRIANZÉN, Jaime Augusto.

18. CORONADO LÓPEZ, Pedro José Luis.

19. CHÁVEZ MONTALVÁN, Jorge Carlos.

20. DE LA ROSA BOCANEGRA, Arístedes Enrique.

21. ERKEL PRADEL, Otto Luis † 2017.

22. FERNÁNDEZ CALLE, Gustavo Adolfo.

23. GÁLVEZ ARMAS, Fernando Helí.

24. GARCÍA GUTIÉRREZ, Franz Alberto.

25. GARCÍA MERCADO, Carlos Germán.

26. GARCÍA RODRÍGUEZ, Julio César.

27. GUTIÉRREZ SALDAÑA, José Angel † 2024.

28. HITO GARCÍA, Yarko Humberto.

29. HUAMANCHUMO SEGURA, Eddy Aurelio.

30. JÁCOBO ESTRADA, Juan Carlos.

31. JUÁREZ HONORIO, Víctor Manuel.

32. LARREA SÁNCHEZ, Jorge Oswaldo.

33. LETELLIER MUÑOZ, Walter Roberto.

34. LI VALENCIA, Francisco Javier † 2023.

35. LOZANO VIGO, Oscar Daniel.

36. LUDEÑA MEZA, Percy Javier.

37. LLAQUE SÁNCHEZ, Walter Rafael.

38. MELÉNDEZ GAMARRA, Luis Alberto.

39. MENDOZA VILLARREAL, Róger Mauricio.

40. MIRANDA GONZÁLEZ, Juan Manuel.

41. MIRANDA SANTISTEBAN, Martín Américo.

42. MORENO RODRÍGUEZ, Jorge Luis.

43. NECIOSUP DÍAZ, Oscar Alberto.

44. OBLITAS LÚ, Jorge Iván.

45. PRETELL NOVAK, Benito Mario.

46. QUIRÓZ BENITEZ, Jaime Guillermo † 2022.

47. RIERA FERNÁNDEZ, Elías Justiniano.

48. RIVERO MÉNDEZ, Jorge Félix.

49. ROCHA CORZO, Luis Alberto.

50. ROSAS FERNÁNDEZ, Manuel Arturo.

51. RUIZ LESCANO, José Martín.

52. SALAZAR VIGO, José Mauricio.

53. SCHMIEL COLINA, Luis Alejandro.

54. SOTERO VÁSQUEZ, Alberto Héctor.

55. SU PRETELL, Frank Alfonso.

56. TABOADA ARAUJO, Carlos Alberto.

57. TERRY ZAVALETA, Fernando Benjamín.

58. TORRES CASTRO, Oscar Augusto.

59. URQUIZA ZAVALETA, Javier Francisco.

60. VALLE MARTÍNEZ VARGAS, Pedro Martín.

61. VÁSQUEZ LLAQUE, Jaime Antonio.

62. VERGEL POLO, Víctor Manuel.

63. YAMAGUCHI MIDZUARAY, José Luis † 2020.

64. YEPES RIVAS PLATA, Luis José † 2023.

65. ZANELLI VERGARA, Mario Nicolás Andrés.

66. ZEVALLOS PITA, Jorge Eduardo.

  


SEGUNDO AÑO - Sección "A"




TERCER AÑO - Sección "A"





23 agosto, 2020

LUCES DE COLORES


Cada vez que Severo cerraba los ojos para intentar dormir, recordaba aquellas luces de colores, tan alegres como efímeras y tan procaces como lo que podía dictarle su conciencia. Quizá un alma conspicua las hubiese pasado de largo pero mirando de soslayo y añorando tiempos idos, o tal vez un cuerpo exánime las hubiese anhelado como indispensable ambrosía. Lo cierto es que Severo no lograba conciliar el sueño ni lo conciliaría jamás a horas consideradas prudentes en aquel lugar donde los ojos se iban cerrando pasadas las ocho de la noche o a veces un poco antes. No poder dormir a la hora debida era sumamente estresante y no quedaba otra opción que ponerse las pantuflas con garra de león que recibió como regalo de Navidad el año anterior y deambular en el poco espacio que ofrecía el tugurizado dormitorio.

Los días de Severo iban transcurriendo así, aceptables, pero a veces él mismo se sorprendía cabeceando en plena mañana, en su peculiar y tenaz afán de trasladar la noche al día, y viceversa. Entre tanto juego de dados, casino y botella borracha, hubo un día en que se abrió la frente al caerse de la silla, y fue tan fuerte el golpe que algunos ancianos, aún con sus sentidos completos, pensaron que su cabeza se había partido en dos, pero no, la cabeza de Severo era bastante dura pero sí necesitó la ayuda de tres pares de brazos para ponerse en pie.

Cada día a las veinte horas iniciaba su martirio; daba tantas vueltas en la cama para lograr conciliar el sueño, que ya las junturas del catre emitían un sonido más que molesto y muchos compañeros, que lograban un triunfo cada vez que podían dormir una hora continua, se quejaban del chirriar de los desvencijados resortes y de los ires y venires de Severo en su eterno afán de huir de esa especie de peste del insomnio que alguna vez alguien escuchó por ahí de alguna novela.



La historia de la llegada de Severo a ese hospicio trujillano era poco conocida. Un sobrino lejano había hecho los trámites correspondientes para que el tío solterón, flaco y de prominente quijada pasase allí sus últimos días, pero el hombre, carente de descendencia y huérfano de todo lo que pueda considerarse una familia aún no era una persona tan entrada en años. Nadie supo cuánto tiempo permaneció allí, o al menos nadie ya a quien se pueda preguntar. La nostalgia de Severo fue tanta que ya no volvió a recordar aquellas luces de colores sino que regresó a ellas una tarde en que toda la gente estaba metida en sus propios asuntos y las puertas totalmente liberadas de vigilancia. Las buenas monjitas tardarían algunas horas en percatarse de su ausencia.

Desde entonces, los días de Severo volvieron a adquirir la normalidad que tanto anhelaba. A sus sesentaitantos años, ya no era el caficho bien relacionado de otros tiempos, pero en cambio se contentó con el puesto de vigilante que el dueño del local condicionó a su permanencia allí, entre otras pequeñas funciones de tipo sanitario. Aquella entrada cuyas luces llamaban tanto la atención de propios y extraños, despertaban su opacada lascivia y volvían a insuflarlo de una anhelada libertad que tal vez podía durarle un tiempo más, al fin y al cabo no tenía que dar explicaciones de su vida a nadie, pero sí estaba obligado a ser más responsable de lo que fue en otros tiempos pues era consciente que los años no necesitaban de su permiso para seguir avanzando.



Cuando alguien me relató su historia, ya Severo era alimento de la tierra, pero despertó tristeza en mí. Sin embargo, pensándolo más fríamente, pude percibir que él no era infeliz con ese tipo de vida y fue por eso que regresó a ella, para distanciarse del aburrimiento en aquel asilo. Severo jamás hubiese sido feliz en otro lugar sin aquellas luces de colores, sin aquella vida nocturna plagada de historias y miserias humanas y menos sin sentir el perfume a puta barata con el que se inició a los catorce años.



23 junio, 2020

LA ABUELA


El muchacho podía haberse llamado Julio, Juan o Gilberto; no lo sé. Era de talla media y algo rollizo, cabello crespo, cabeza alargada, cejas pobladas y ojos rojizos marcadamente caídos. Tal vez era medio ganso en el salón de clases, pero daba la impresión de ser un engreído en casa. Siempre lo veía gastar sus abultadas propinas en el quiosco; ningún niño pagaba con billete como él en muchas ocasiones hacía. 

La viejecita era más puntual que la campana del recreo. Solía llegar, lívida, al patio de formación de la escuela y se resignaba a la espera, fiel a su preocupación de abuela, abrazada a una bolsa de tela bordada, probablemente con fragancia a ruda o manzanilla.

Cuando el muchachito aparecía, con las manos en los bolsillos y la mirada en sus brillantes teddy, la anciana se apresuraba a sacar de su bolsa una pequeña y delicada jarra de vidrio de donde le servía jugo de frutas de tantos colores como días tiene la semana. La mayoría de alumnos y profesores reparaba en esta exagerada forma de engreimiento pues luego de terminado el diario ritual, el nieto daba la espalda a la abuela con la misma frialdad con que la había recibido y marchaba de prisa al quiosco.




Recuerdo a la trajinada mujer, como viuda detrás de un féretro emprendiendo la retirada y, como parte de un ensayo previo repitiendo día tras día tal cual cada movimiento; la misma ropa oscura, los mismos pasos sincronizados, los mismos gestos y la misma peineta del mismo color y en el mismo y exacto lugar del día anterior. Siempre pensé que el muchacho era un malagradecido y que la mujer exageraba en sus cuidados, pero era su abuela a pesar de todo. A la mañana siguiente observaría la misma escena, al otro día igual y al día siguiente la misma película del día anterior.

No era común ver esto en una escuela pública. En esa época todos los estudiantes nos levantábamos temprano, salíamos de casa desayunando y después de la una salíamos hambrientos a almorzar en casa. Cierto es que quien llevaba propina compraba lo que quería y quien no llevaba dinero asaltaba a su compañero.

Tal vez este pasaje de mi vida escolar no sea muy importante, pero mi mente jamás pasó al olvido a esta anciana sin rostro y a este muchacho que bien podía haberse llamado Julio, Juan o Gilberto; nunca lo sabré.


Imagen tomada de WahooArt.com by Paula Modersohn Becker.



18 mayo, 2020

EL DISCO DE ORO


El Disco De Oro, La Casa Del Disco y Discos Pérez, fueron, salvo mejor información, las primeras tiendas de discos en Trujillo. No se sabe la fecha exacta de su inauguración ni cuándo cerró sus puertas, pero su apogeo se ubica entre los años 1959 y 1965. Su propietario era don Oscar Galván, un emprendedor y elegante caballero masón, de rostro lunarejo, quien solía atender personalmente a sus clientes cuando de música instrumentada se trataba; los clásicos y el bel canto eran su pasión.

El local del Disco De Oro estaba ubicado en la cuadra cinco de la calle Pizarro, frente al Banco Popular, que por aquellos años tenía allí su puerta principal, justo debajo de los balcones coloniales que existen hasta hoy. La entrada de la tienda no era muy amplia y a ambos lados podían verse los casilleros conteniendo los discos de larga duración seleccionados por tipo de música, mientras al fondo detrás del mostrador dos bellas señoritas atendían al público en un espacio bastante limitado, junto al tornamesas y a los casilleros que contenían los discos más pequeños.




En El Disco De Oro, los clientes tenían la facilidad de observar las carátulas de los discos y ver el contenido de canciones sin necesidad de pedirlos. Otro tema era querer escucharlos, para lo cual tenían que dirigirse a cualquiera de las solícitas jóvenes.

Rubi, la empleada más antigua, tendría unos veinticinco años y en  ella recaía la responsabilidad de la tienda en las muchas ausencias del propietario; era una muchacha alta y algo seria, llevaba coleta y era dueña de una peculiar forma de caminar. Nancy, en cambio, era más agraciada y, aparte de ser la sobrina de don Oscar, tenía más aptitud para las relaciones y las ventas. Amable, era la más joven, apenas rozaba los dieciocho años de edad y era una bella morena de perfil lolafloresco. No está de más decir que estas y otras muchachas que pasaron por El Disco De Oro, no necesariamente llegaron a conocerse entre ellas pues trabajaron en distintos momentos en esta discotienda.

Los rígidos discos de vitrola, llamados también de carbón, ya habían empezado a ser historia algunos años atrás y ya por ese tiempo se fabricaban de un tipo de material más duro de los que se fabricarían posteriormente, pero aún así podían romperse al golpear su borde o si eran arqueados más de lo necesario; no obstante, su peso era menor y podían durar mucho más que los de carbón. El precio de los discos de 45 rpm era de veinticinco soles (de los soles antiguos, claro) y el de los LP ó 33 rpm ciento cincuenta, a excepción de los de Industrial Sono Radio que costaban ciento veinticinco, y doscientos soles los de música clásica.

Aquella fue una época en que los mismos cantantes nacionales llegaban a las tiendas para promocionar sus grabaciones. En una oportunidad y casi al inicio de su carrera, llegó Jimmy Santy en persona, causando gran revuelo entre las jovencitas; llevaba una gran cantidad de fotos suyas autografiadas para ser obsequiadas a quienes compraran sus discos.




La historia cultural de Trujillo, ciudad tan conservadora aún en aquellos años, se iría abriendo paso también a través de la música de moda. Como curiosa anécdota mencionaré aquí que un redactor del diario La Industria llamado Freddy Gálvez solía visitar El Disco de Oro para copiar las letras de las canciones que llegaban al primer lugar de popularidad, con el objeto de publicarlas luego en su columna semanal llamada El Hit Del Momento, lo cual se repetiría muchas veces gracias a la paciencia y amabilidad de las jóvenes que atendían. Otras veces llegaban locutores radiales para hacerse de algunas canciones que no tuvieron la suerte de recibir en sus emisoras. Y en alguna que otra oportunidad, se paseaban por la discotienda personajes ligados no sólo a la música sino al arte y a la cultura en general.

La mayor afluencia de público era los fines de semana. Sin embargo, eran los sábados cuando la máquina registradora de El Disco De Oro batía su propio récord. Muchos compradores eran de la ciudad, pero habían muchos parroquianos que sólo se acercaban a escuchar las canciones que, una tras otra, las simpáticas muchachas ponían en el tornamesas. La discotienda era muy visitada por gente de los nacientes pueblos jóvenes, así como también de las distintas haciendas, distritos y caseríos apartados de Trujillo.




De pronto un día, en El Disco De Oro todo empezó a cambiar. Se llegó a ver a una sola empleada atendiendo tras el mostrador, lo cual ya indicaba cierta austeridad. Luego esta tienda de discos se perdería en el tiempo y el espacio, pero la efervescencia causada por la música no se detendría. Con el pasar de los años, las calles del centro se poblarían más y la música empezaría a recorrer más calles, trepar más paredes e ingresar a más hogares de aquel Trujillo tan diferente al actual, pero que por entonces empezaba a despertar intentando modernizarse sin perder su identidad.

Luego, se abrirían más tiendas de discos, pero eso será ya parte de otra historia.



Gracias a : AMABLE RODRÍGUEZ TISNADO y NANCY HARMAN INFANTES
Imágenes 1 y 3 : Bacanika.Com
Imagen 2 : Colección personal de JIMMY SANTY


12 noviembre, 2019

EL Cura BENÍTEZ


Recorrer el camposanto es un placer no exento de interrogantes para un alma tan confusa como la mía. Los cementerios están colmados de historia, cultura, conmiseración, morbo, de inevitable resignación y de un cúmulo de lágrimas cristalizadas por el paso del tiempo.

Estoy aquí nuevamente atraído por la fría belleza de estos innumerables mausoleos que en esta soleada mañana parecen extender sus bóvedas como extremidades hacia el sol, tal vez buscando un poco de ese calor tan contradictorio para un difunto. Los mausoleos logran siempre brillar, lucir su gélida arquitectura y mortuorio esplendor ante sus visitantes, como compitiendo entre sí y abrazando cada vez más fuerte su contenido de huesos convertidos en polvo o de carne recientemente marchita.

En esos pensamientos ando cuando aparece ante mí un magnífico monumento funerario levantado en forma de cruz. Adorna su fachada un querubín color plata sobre una inscripción familiar. Los bordes de la cruz simulan madera y la imagen interior, con virgen incluida, posee un estilo sobrio. Sin embargo, el detalle de las jardineras exteriores no casan en lo absoluto con la idea del supuesto diseño original. Es el mausoleo de la Familia BENÍTEZ-VARGAS, en el Cementerio General de Miraflores, en Trujillo.




Si en la capital liberteña nos referimos alguna vez al cura Benítez, seguramente muchos recordaremos la imagen de uno de los más conocidos integrantes de la Iglesia Católica local, cuya popularidad marcó época en una ciudad que tentaba la transición de una reposada pacatería a un sobrecogedor y conspicuo desenfreno.

Rufino Eusebio Benítez Vargas, nació en Santiago De Chuco, La Libertad, en 1916 y se trasladó muy joven a la ciudad de Trujillo, donde estudió y consolidó su deseo de ganarse la vida haciendo de todo un poco, pero en realidad don Rufino era un relacionista público en ciernes, don que supo aprovechar muy bien después de ser ordenado sacerdote. Además, tenía la virtud de caer muy bien a la gente, logrando en muy poco tiempo tener la aceptación y el respeto de la feligresía trujillana.

 


Al cura Benítez se lo veía en muchos lugares de la ciudad y alrededores, siempre activo y sonriente. Sus largos pasos eran su distintivo y formaban una graciosa figura cuando en el trayecto de cruzar la Plaza De Armas su sotana se arremolinaba con el viento, dando la impresión de elevarse y no topar el suelo en su apresurado andar. Era un personaje muy peculiar y pintoresco.

Don Rufino Benitez, además de ser profesor del curso de Religión y de tener la fama de celebrar las misas en tiempo récord, también era conductor de un programa de televisión llamado Estampas Peruanas, que se transmitía todos los sábados al morir la tarde a través del Canal 6. En cierta ocasión, cuando cursaba el cuarto año de primaria, nuestro profesor Leoncio Chávarry tuvo la idea de formar un coro escolar y nos presentamos en dicho programa cantando una canción alusiva a alguna efeméride.

Muchas historias buenas y malas se escucharon del cura Benítez en nuestra ciudad, algunas de ellas ciertas y otras tan sólo leyendas urbanas sazonadas con la infaltable picardía popular. Con el pasar del tiempo perdí de vista al famoso cura Benítez. Sin duda, agobiado ya por el peso de los años o víctima de alguna dolencia desapareció de la vida pública, hasta mucho tiempo después cuando me enteré de su deceso.

El cura Benítez yace aquí, en su última morada, acompañado por sus familiares más cercanos, tras una reja que parece haberse cerrado por última vez para no ser abierta nunca más.

 




Padres

RUFINO BENÍTEZ CASTILLO
1868 / 16 de Mayo, 1946 †
MICAELA VARGAS VILLANUEVA DE BENÍTEZ
1892 / 6 de Julio, 1981 †

Hijos

JOSÉ MERCEDES BENÍTES VARGAS
1922 / 13 de Agosto, 1998 †
TERESA EUGENIA BENÍTEZ VARGAS
1930 / 5 de Enero, 2000 †
RUFINO EUSEBIO BENÍTEZ VARGAS
14 de Agosto, 1916 / 27 de Agosto, 2000 †
FRANCISCA MELCHORA BENÍTES VARGAS
1925 / 20 de Enero, 2007 †
ISABEL ANTONIA BENÍTES VARGAS **
1929 / 24 de Enero, 2014 †
MARÍA DE LOS ÁNGELES BENÍTES VARGAS
14 de Septiembre, 2023 †


Las fechas y/o años de nacimiento, según Family Search.
La diferencia en la terminación del apellido paterno (arriba), se basa en la consulta de las Actas de Defunción de cada persona nombrada.

La fotografía de don Rufino Eusebio Benítez Vargas, tomada de la red.
Las otras imágenes forman parte de mi Colección Personal.

** Chabuca fue mi profesora en aquel pequeño paraíso llamado Jardín De La Infancia No. 208 (Jardín De Zela), en el Barrio Chicago.


16 septiembre, 2019

ALMA SIN EDAD


Sueños Que Son Amor

Hace frío. Son aproximadamente las ocho de la noche. El escenario acondicionado en el Jockey Club es descubierto e inmenso. Sé que será un lleno total pues las entradas se agotaron, como era obvio. El frío continúa y hasta parece lloviznar. La marea blanca de asientos va cambiando poco a poco de color y me sorprendo al ver gente de todas las edades con un entusiasmo lógico en sus rostros... Vivir o morir, pero contigo.

Las luces y el hielo seco se diluyen en el espacio mientras los músicos afinan sus instrumentos. Luego ingresan Marina y Vivian, las dos bellas chicas del coro. Un solo de saxo empieza a calentar la noche. A continuación, las inconfundibles notas de Jesucristo Superstar se dejan oír mejor que nunca. La introducción es perfecta, los juegos de luces se multiplican y parecen recorrer el éter en fracción de segundos, retornando a su lugar de origen en un efecto deslumbrante. De pronto, mi ídolo ya está en el escenario. El público se ha puesto de pie y los aplausos se multiplican. Son las 9:10 pm. La ovación es plena y la función de mi vida, tantas veces soñada, recién inicia... Cabalgando la noche, se acerca tu nombre.

Dueño de una voz privilegiada y considerado el cantante español más completo por ser autor de casi todas sus interpretaciones, Camilo Sesto se despide de nuestro país. Es un honor tenerlo aquí,  frente a mí, cantando en vivo y por única vez en mi vida en su Tour Mundial de Despedida. Siempre he sido un coleccionista fiel de sus canciones y esta noche he podido por fin cumplir mi gran sueño y estar tan cerca de él en este colorido y majestuoso escenario... Y vivo en tu puerta, para verte tan sólo pasar.




Contigo Soy Capaz De Todo, es la canción inicial. Es maravilloso ver cómo tanta gente puede establecer contacto a través de una sola persona. Las composiciones de Camilo son lo que tenemos en común las miles de almas que nos encontramos hoy aquí. Se dirige luego a su público : "Mientras aplaudan, yo canto". Voces que se elevan al viento y se funden en un solo eco. Euforia total... Los amigos nunca tienen precio.

La primera canción suya que recuerdo haber escuchado fue Fresa Salvaje, allá por 1971, tema clásico que se escucha siempre en las emisoras radiales del recuerdo. Eran los años maravillosos, sin duda.  Al año siguiente aparecería un disco que contenía Sin Remedio, canción que tenemos la suerte de oír esta noche en su concierto de despedida.

Ahora que Camilo se despoja del saco y lanza su bufanda hacia la gente, pienso más en el significado de su despedida. Es cierto que su voz ya no llega a los registros de antes pero no por eso deja de ser el mejor. En 1973 grabó un hermoso tema titulado Si Se Calla El Cantor, cuyo autor es Horacio Guarany y en donde nos dice : "Que se levanten todas las banderas cuando el cantor se plante con su grito", pero en realidad la voz de Camilo Sesto no se plantará jamás, pues a partir del encuentro de hoy sus letras permanecerán con más razón impregnadas como un tatuaje en miles de existencias... Que no calle el cantor.

Nadie se acuerda del frío con Melina. El coro es ahora general. Los celulares abiertos transportan las notas musicales a muchos kilómetros de aquí y las emociones se perciben de tal manera que se pueden ver y respirar. La interpretación de Callados y Corazones De Fuego las realiza con cada una de las chicas del coro, voces que dan una nueva dimensión a estas magníficas canciones... Entre amigos no hay secretos.

Camilo se ha despedido. Han sido dos horas inolvidables, tal vez un poco más. Una tenue llovizna comienza a abrirse paso mientras Camilo regresa para entregarnos Perdóname. Todos estamos de pie. Los flashes se multiplican, los gritos aumentan y los aplausos no cesan. Así es como se debe tratar a un grande y así es como lo he de recordar por siempre, con esa caballerosidad que siempre lo ha caracterizado dentro y fuera del escenario... Si hay algo que quiero, eres tú.

Camilo, esto no es de ningún modo una despedida, pero... Quién sabe cuándo y dónde podremos volver a vernos. 

Lima - Noviembre 14, 2009.





Volver Para Mí, Es Como Nacer

En Un Mundo Mejor, canción de 1973, Camilo Sesto resume en menos de cinco minutos su vida entera, una vida destinada a triunfar gracias a la buena estrella que lo acompañó desde pequeño. Resulta paradójico, no obstante, que esta canción haya sido conocida mundialmente gracias a internet pues jamás en mi época de vendedor de discos la escuché ni logré conseguirla a través de ningún representante de Ariola Eurodisc y vaya que fui un asiduo coleccionista de la canciones de Camilo.

Camilo se llevó a Madrid el amor de una familia de pueblo y dejó el dolor de su partida, pero lo hizo llevando un objetivo grande, el éxito. En realidad él llevaba consigo su talento y fue descubierto por un mundo anhelante de romanticismo y poesía. El momento era preciso para su voz. Los instantes y las vivencias se prestaban para esas hermosas e irrepetibles letras, todas en el bagaje de su mente y su guitarra.




He intentado ubicar el momento justo en que Camilo Sesto entró a mi vida, quizá haya sido uno de aquellos días en que curioseaba los discos de mis tías y primas, como ya dije, tal vez Fresa Salvaje dentro de todo ese mundo psicodélico de los setentas; o probablemente Quieres Ser Mi Amante?, al cerrar los ojos y recordarme en la sala de aquella hermosa casa de mi infancia que aún recuerdo a diario.

Las calles de mi ciudad eran muy diferentes hace cuarenta años y un poco más. Yo iba al colegio por las mañanas y recuerdo mis tardes muy cerca del aparato de radio. Me gustaba mucho copiar letras de canciones. A veces, si tenía suerte, venía a casa mi primo Ramón con una lista de discos por comprar y recorríamos esas calles tan lejanas hoy de mi memoria, para ir a parar en las discotiendas, donde escuchábamos muchas canciones y nos entreteníamos con los títulos que lideraban las listas de éxitos de aquella época sin igual. Yo era muy feliz haciendo esto, aunque los discos comprados no fuesen para mí. El sólo hecho de tenerlos en mis manos, sacarlos de su funda, limpiarlos y colocarlos en nuestro viejo tornamesas era más que suficiente, era una ceremonia especial de la que participaba también mi familia, en especial Alicia. Lo que tengo muy claro es que pasarían algunos años antes de conseguir mi primer empleo y poder comprar mi primer disco de Camilo. Luego de regresar a casa con nuestro cargamento musical, el olor de los discos se podía sentir aún mejor y escucharlos completos era el mejor premio para un coleccionista en ciernes. Al día siguiente, volvía a invadirme la magia de esas hermosas canciones a través del sonido monoaural de la vieja radio. Recuerdo haber escuchado repetidamente Amor Libre, álbum cuyas letras parecían haber sido escritas para mí.

Con mucha paciencia fui armando varios cuadernos con las letras de aquellas canciones escuchadas y tantas veces tarareadas. Con el tiempo acondicioné un apartado especial muy mío para colocar mi primer disco de larga duración, Rasgos, adquirido en 1978. Antes, ya había comprado algunos discos de 45rpm. Mi modesta pero valiosa colección empezaría entonces a crecer.

Jesucristo Superstar se editó en 1975 pero fue uno de los álbumes que demoré en conseguir. El tiempo ha pasado y estoy ahora en mi dormitorio oyendo el sorprendente trabajo que Camilo hizo con El Fantasma De La Ópera.




Para mí, no existen libros de autoayuda, existen discos de Camilo Sesto, los cuales me han acompañado en mi soledad, han sido un refugio en mis ratos de depresión y me han servido de inspiración en innumerables momentos.

Camilo sé que soñaste con tus lápices de color y pintaste.
Soñaste con ser niño otra vez.
Soñaste con volver a tu pueblo, pero aquel hogar y aquellos brazos ya no encontrabas.
Soñaste con volver a nacer.

Camilo, lloro hoy tu partida.
Te vas... para no volver.
Contigo se va parte de la existencia de este admirador tuyo.
Nadie estuvo preparado para esto...
Pero tú siempre estuviste listo para ser libre otra vez.



Foto 2, Afiche Oficial Tour Mundial De Despedida y Entrada del Concierto.
Fotos 3 y 4, reproducción de dos pinturas realizadas por Camilo : Guitarra y La Última Solución, respectivamente.



Canciones Inéditas de CAMILO, en el siguiente enlace :




21 abril, 2019

EL REINO DE LOS GATOS


La carroza se ha detenido en la puerta antigua del cementerio y el cortejo fúnebre va iniciando su marcha. Pocos dolientes, en realidad. Los pies lentos y pesados van detrás del féretro recorriendo un  angosto camino de cemento mientras otros se atreven a pisar el húmedo grass en su afán por ubicarse lo más cerca posible del difunto para el momento del responso.

Alguien llora desconsoladamente mientras algunos intentan contener las lágrimas. Las damas jóvenes lanzan pétalos frescos sobre el ataúd mientras otras conversan en voz baja. Algunos acompañantes, con gafas oscuras y guardando un respetuoso silencio, empiezan a notar el movimiento de una multitud muy diferente a la allí reunida.




Los gatos van saliendo de algunos nichos vacíos, algo alarmados por la llegada de un nuevo inquilino a sus dominios. Otros, sorprendidos, abandonan la sombra de los mausoleos mientras algunos se desperezan sobre las frías lajas. Son familias enteras de felinos que van dejándose ver, muchos de ellos indiferentes a la ceremonia que se está llevando a cabo.

Siempre se ha sabido que los gatos son seres muy independientes y que cuando no hallan un hogar que los acoja bajo sus condiciones, apelan a su pasado errante. Para ellos, un cementerio, viene a ser lo más parecido al paraíso. Los gatos han hecho  de las tumbas su hogar y es obvio que contribuyen también con la limpieza del camposanto, para lo cual imagino que alguien se encarga de su control poblacional y sanitario.

Los relatos de terror suelen tener como protagonistas a los más espantosos seres o a entidades derivadas de personas que alguna vez habitaron este mundo pero, sin tomar en cuenta a Poe, los animales domésticos no son tan atractivos para ese tipo de relatos. Los gatos, no obstante, siempre han sido relacionados con maldiciones, brujería, conjuros y hasta con el mismo demonio. Basta con tomar fotos en la oscuridad a uno de estos animales y sus ojos brillarán de una forma muy peculiar pero equivocadamente interpretada.




El féretro es impulsado dentro del nicho y quien lloraba desconsoladamente ahora sólo emite hondos suspiros. Los pétalos yacen sucios y destrozados sobre el suelo. El respetuoso silencio se ha transformado en aislados murmullos mientras los gatos  van tomando nuevas posiciones al ver acercarse el ocaso. Pronto, la gente irá abandonando el cementerio y los gatos irán ganando lugar, para adueñarse completamente de cada uno de sus rincones.


02 febrero, 2019

LA MEJOR VERSIÓN DE "PERFIDIA"


Cada cierto tiempo nace una canción que nos acompañará por siempre, una creación sencilla que llega con la cantidad y combinación exacta de palabras, sílabas y acentos. Una canción que tratamos de conseguir para nuestra colección particular. Tres minutos que quedarán registrados en nuestra memoria para toda la vida.

Corría 1975 y las canciones en español eran una completa revolución en la radio. Muchas eran las emisoras trujillanas que en amplitud modulada ingresaban a nuestros hogares para deleitarnos, pero el programa radial que ahora viene a mi mente es el SábaDomingo de Radio Programas Del Perú. Solía sintonizarlo apenas iniciado el sábado y me acompañaba durante esos dos días en mis distintas actividades en casa, que a veces eran interrumpidas por la letra de alguna canción que yo, lápiz en mano, completaba para ir formando volúmenes de cuadernos como parte de un pequeño tesoro musical.

En aquellos años no sólo tenía la oportunidad de escuchar la programación radial, también habían momentos en que visitaba la casa de tío Arcenio y, con la venia de mis primos, me encontraba frente a una considerable colección de discos, grandes y pequeños, acomodados junto al tornamesas. Yo me acercaba a curiosear los títulos, emocionado, pues no era necesario ponerlos a girar, las canciones empezaban a sonar aun en mis manos. Eran tantos discos que no alcanzaba a escucharlos todos, pero sí recuerdo algunos... Sobre todo, uno.

Mi Plegaria era un tema sencillo, esencial, básico para cualquier habitante romántico de mi tiempo. Una canción de esas que los oyentes convertimos en eterna. Recuerdo haberme sorprendido escuchándola una y otra vez, pero también recuerdo mi sorpresa cuando oí el lado B del disco.

Sí, la mejor versión de Perfidia la escuché en la voz de César, de Guatemala. Esta versión parece iniciar cual rocanrol pero luego da paso a la hermosa letra del compositor mejicano Alberto Domínguez Borrás.

César, de Guatemala, cruzó tantas fronteras gracias a Mi Plegaria, que ahora que ha cruzado la última, sólo se me ocurrió recordarlo de esta manera.




Escuchar Canciones de CÉSAR, De Guatemala
en el siguiente enlace :



20 agosto, 2018

PISO VEINTIDÓS


Escena 1 - Un vaso de whisky

Alfredo está muy deprimido pero no lo ha dado a notar. Son muchas cosas las que sucedieron en su vida  últimamente y que se fueron acumulando, tal como los escritos de su desaparecido padre que yacen en aquella maleta de aluminio guardada en su oficina y donde no cabe un papel más. Ha tomado la botella en sus manos y piensa que es mejor así, ir ahogando sus penas en alcohol, dejar que el cuerpo se vaya adormeciendo, acostumbrando, resignando.

El diplomático recuerda aquella vez en que le dijo a Adriana, su madre : no pienso terminar internado en un manicomio, sabiendo como sabía que no estaba loco y que nunca lo estaría, al menos no del tipo de locura que daña a la gente. Su insania se le antojaba diferente, extrema, autolacerante.

Alfredo apura el vaso y por un momento ve reflejada su imagen en el claro y relajante líquido.


Escena 2 - Un beso

Elisabeth dormitaba cuando Alfredo entró en la habitación, cogió su mano y beso su frente, mientras ella le brindaba una media sonrisa. Movió el vaso para que el hielo se derritiese con prontitud pensando lo hermoso que hubiese sido que ella le diera un hijo.

Diez años atrás, Felipe, el único hijo de Alfredo, había fallecido víctima de una severa bronquitis, enfermedad que él también padeció de pequeño. La madre del niño se lo había entregado a él. Fue doña Adriana la que se hizo cargo del muchacho, pero éste falleció a sus tempranos diecisiete años.

La vida de Alfredo pareció escabullirse junto con la del hijo. Vagó como un autómata por las calles de París hasta que fue rescatado por un amigo muy querido.


Escena 3 - La terraza

Alfredo no desea interrumpir el sueño de su esposa. Bebe un largo trago de whisky, sale a la terraza cerrando la puerta muy despacio y respondiéndose mentalmente una pregunta que se hizo toda la vida : viví opacado por mi padre ? De hecho que no, nunca hubo ese celo, a pesar que la pregunta lo asaltaba con frecuencia. Alfredo amó a su progenitor, lo amó con devoción y admiración.

El licor empieza a hacer efecto y Alfredo siente ese placer especial recorrer todo su cuerpo, desde su garganta hasta sus extremidades, terminando con un ligero cosquilleo en sus pies. Observa la hermosa noche neoyorkina frente al Central Park. El verano apenas ha iniciado.


Escena 4 - Sensibilidad

El whisky se ha perdido en un último sorbo.

A pesar de los problemas, del dolor, de los amores perdidos y de la definitiva ausencia de entrañables amigos, Alfredo siempre se supo fuerte y poseedor de una fina sensibilidad. Es entonces cuando a manera de flash-back, un cúmulo de imágenes se empieza a proyectar en su mente. Recordó al poeta triste, al dandy político, a José Carlos e inclusive al más joven de todos, Luis Alberto.

Recordó también a Elisabeth, a Carmen, a Adriana. Ninguna de ellas podía ayudarlo. Menos, Dorothy, la hermosa chica de portada convertida hoy en un amarillento recorte periodístico.

Alfredo, totalmente inspirado y sabiéndose extremadamente sensible, suelta el vaso ya sin contenido, se acerca a la baranda de la terraza y se deja devorar por el vacío.


Escena Final - Siempre, New York

Cuando Adriana llega al pie del edificio, el cuerpo de su hijo se encuentra cubierto con periódicos. Ella sólo se limita a contemplar la escena. Intenta un hondo suspiro pero sólo halla una inmensa tristeza dentro de sí. No hay desesperación. No hay lágrimas. Nada tiene sentido.

Hace cinco años, Dorothy Hale, estadounidense, de 33 años; aspirante a actriz y mejor socialité, fue encontrada al pie del Hampshire House Building vistiendo un vestido de terciopelo negro con un ramillete de pequeñas rosas amarillas en el escote. Dorothy se había suicidado lanzándose desde el piso dieciséis.




Hoy, 27 de Junio de 1943, el cuerpo de Julio Alfredo González-Prada Verneuil, de 51 años; abogado, diplomático y escritor, fue hallado al pie del edificio Hampshire House. El hombre, nacido en París y de nacionalidad peruana, se suicidó arrojándose del piso veintidós.





* Relato inspirado en Los Abismos De Alfredo González Prada, texto de Rodrigo Núñez Carvallo, presentado en la Página Lee Por Gusto por Jaime Cabrera Junco.
** Óleo El Suicidio de Dorothy Hale (1938), por Frida Kahlo.
*** Fotografía de Alfredo González-Prada Verneuil (1935) bajo uso libre (Archivo Peisa).


22 julio, 2018

HERMANOS


Para ir a Paiján era necesario esperar aquel viejo Oropesa cuyas junturas sonaban y resonaban a lo largo del polvoriento camino. Sin embargo cuando se es niño, cualquier viaje se vuelve importante y crea ilusión. En esa localidad vivían mis primos Carlos y Yolanda.

La casa de los Castillo-Urbina era amplia y acogedora. Se ingresaba traspasando una pequeña reja que daba paso a una entrada con coloridas macetas que ofrecían una familiar bienvenida al visitante de turno.




El tío Manuel, luego de haber tenido una surtida tienda de abarrotes y un próspero negocio de chuño, pudo invertir luego en un establo y una granja, con los cuales no le fue nada mal. La tía Olga, a quien recuerdo siempre con su delantal de cocina, se ocupaba fervorosamente en atender a su esposo y en la crianza de sus dos hijos.

Mis primos Carlos y Yola eran mayores que yo, motivo por el cual cuando yo iba de visita permanecía tímidamente sentado observando su ir y venir. Carlos era en realidad un principito en ese pequeño castillo y Yola la engreída de casa.

Fueron pocas las veces que fui a Paiján pero las suficientes como para moldearse dentro de mi memoria. Con el tiempo, los primos irían a estudiar a Trujillo, Carlos en la Gran Unidad Escolar y Yola en San Vicente de Paúl. Ambos tenían mucho en común, tanto en lo físico como en su forma de hablar.


   


Jamás me desvinculé de aquellas hermosas manos que asían la mía permitiéndome formar parte de pequeños paseos, esos que con el tiempo se tornarían en inolvidables recuerdos.

Los años pasarían luego y esos paseos se harían cada vez más distantes. Carlos terminó sus estudios por correspondencia y se convirtió en técnico electricista. Tanto él como Yola lograron tener una familia aunque él no logró conservarla y se fue a trabajar fuera del país.

Pero todos vuelven... Ambos hermanos, tan parecidos y distantes a la vez, han coincidido ahora en un viaje sin retorno, como intentando una complicidad con el tiempo que alguna vez los separó o como queriendo cerrar el círculo casi perfecto de sus propias existencias.

La casa de Paiján languidece hoy privada de sus habitantes originales, de la abuela Florinda, de la grave voz del tío Manuel, de la complaciente bondad de la tía Olga, las sonoras carcajadas de un loco solitario y de la sonrisa única de Yolita.



CARLOS CASTILLO URBINA † Junio 15, 2018.
OLGA YOLANDA CASTILLO URBINA † Julio 19, 2018.

18 marzo, 2018

LA GRAN MONTAÑA


La gran montaña empezó a convertirse en un deseo vehemente a fines del año pasado, cuando con algunos amigos hacíamos planes para visitar Cusco, la ciudad que todo peruano anhela conocer para luego rendirse ante la majestuosidad de Machu Picchu.

A partir de ahí, después de ver algunas imágenes y videos de gente que la visitó, recordé mi no-miedo a las alturas y decidí la compra del boleto. Fueron cuarenta días los que tuve que esperar para enfrentar aquel reto vertical no tan común cubierto de espesa vegetación y rodeado de precipicios de infarto.



Huayna  Picchu


Es cinco de Marzo y llego a la famosa ciudadela, Nueva Maravilla del Mundo, tratando de buscar una montaña que no encuentro pues en aquel instante la niebla la cubre completamente, lo cual aumenta mi nerviosismo. Poco a poco y como si se tratase de un efecto visual, la luz del sol va dejando ver su cima, lejana e inalcanzable; también de pronto aparece su perfil, indómito, majestuoso, perturbador.

Ya al pie de la gran montaña y no con poco temor, me asalta nuevamente la duda de saber si lograré superar aquel vertiginoso ascenso o si mi visita pasará a ser sólo un ilusorio recuerdo.

En la caseta de control, entrego mi boleto y lleno mis datos en un grueso libro de visitas, también firmo y coloco mi hora de ingreso, esperando que todo tenga un final feliz y pueda anotar mi hora de retorno con mano propia. Cargo al hombro un pequeño maletín donde llevo un botiquín elemental, una botella de agua y mi teléfono móvil; además, llevo puesto un poncho plástico pues está nublado y amenaza con seguir lloviendo.

El clásico letrero y la flecha me indican que estoy a punto de empezar a cumplir un sueño gestado hace algunos meses. No creo que esta aventura sea adrenalínica sino más bien un deseado recorrido ancestral donde podré sentir la huella sagrada de los Incas bajo mis pies y mi cansancio se tornará en un hálito de fortaleza.


   


El recorrido hacia la cima requiere un gran esfuerzo físico pero no es para nada tedioso. Mis pasos van adaptándose a los escalones y mi corazón latiendo a mil. Lamentablemente, no es una mañana despejada, llovió durante la madrugada y el barro dibuja el calzado de todas las personas que seguimos adelante. La vegetación, los pequeños insectos y el perfil de la montaña dan un hermoso marco al paisaje que se va aclarando cuando la niebla se disipa. Por momentos, los escalones van tomando formas caprichosamente verticales pero hay gruesas cuerdas de acero clavadas en la piedra que nos ayudan en gran parte del ascenso.

Se puede descansar por tramos. Aquí no se tiene que cumplir un tiempo previamente definido ni hay un guía que nos acompañe, sólo claros indicadores para seguir el recorrido sin temor a tomar otro camino. Las personas que asumimos este reto y nos encontramos ahora aquí somos de diferentes países y con algunos de ellos nos damos un tiempo para saludarnos y charlar, un modo de expandir nuestra complicidad, el objetivo es uno y el cansancio común.

Después de esta agotadora subida, parece que a lo lejos ya se puede ver una construcción Inca. La cima aún no aparece, pero igual es algo esperanzador. La gente que va descendiendo nos da ánimos y nos hace saber que ya nos falta muy poco.




LLegar a lo más alto de la gran montaña es totalmente emocionante, místico e incomparable. Por un momento  mi corazón late al mismo ritmo que el de mis ancestros y el tiempo parece detenerse. El viento que golpea mi rostro es aún húmedo, la sensación única.

Por ratos y celosamente, las nubes esconden Machu Picchu por completo, pero luego el tiempo se aclara y la ciudadela aparece completa, imponente, inigualable... Es un regalo divino estar en la cima de la gran montaña.




Huayna Picchu (Montaña Joven), La Gran Montaña, está formada por roca magmática, mide más de 300 metros y está ubicada en la parte norte de la ciudadela Inca, a 2682 metros sobre el nivel del mar. Cubierta por una tupida vegetación, cuenta con algunas escalinatas talladas en la roca viva y otras de piedras unidas con masa de mortero, las cuales facilitan el ascenso. Los escalones más empinados de la montaña, casi ya en la cima, son conocidos como "la escalera de la muerte". El río Urubamba serpentea al fondo del abismo.




30 octubre, 2017

INFIDELIDADES






I

Fue infiel aquella mujer madura tan bella y circunspecta a la que un día, mirándola a los ojos, el familiar hospedado en casa la tomó entre sus brazos y la hizo llegar al éxtasis, rompiendo la tranquilidad y respeto de toda una familia... Desde entonces, la vida en aquel hogar ya no fue la misma.

II

Fue infiel aquel hombre al que su amada esposa no pudo darle hijos y a la que siguió amando hasta el día en que ella le entregó su último suspiro, llevándose consigo el trago amargo de saberse engañada. Este hombre había cargado una existencia vacía sin un hijo por el cual vivir, pero quiso Dios bendecirlo con lo que más anhelaba. No obstante, aquel soplo de vida significó la última exhalación para él... 



III

Fue infiel aquella mujer cargada de angustias y poco vivir, con un hogar formal, un marido enamorado y dos hermosos hijos, a quien las amistades y Facebook le pintaban un mundo diferente fuera de aquellas paredes que la hacían sentir encarcelada y mal estimada, pero en realidad era ella la que no se estimaba. Empezó a rodar por incontables lechos sin encontrar nada, logrando sólo acrecentar el tamaño de su celda y quedando más descontenta que cuando inició sus clandestinos encuentros.

IV

Fue infiel aquel hombre pero por puesta de mano, pues hacía mucho tiempo que su mujer también había pensado en ponerle los cuernos; la tardanza fue más por falta de atrevimiento que de oportunidad. Cuando ella decidió besar otra piel ya él jugaba bajo las sábanas con un cuerpo que no era el suyo. Diferentes noches, distinto satén. En este caso, podría decirse que cuando el dinero y las buenas relaciones ingresaron por la puerta, el amor salió volando por la ventana. Entre discos, cassettes, viajes, sonrisas y dulces palabras, el cariño se convirtió en una cifra que multiplicada daba siempre cero... Y tanto cayó el aguacero que no les vino a servir ningún paraguas.



V

Fue infiel aquella mujer que entre tanto proyecto cultural, tanto viaje a Europa y tanta lectura, vino a reparar que el libro de su vida estaba totalmente descompaginado. Cuando intentó retomar las rígidas buenas maneras aprendidas en algún olvidado colegio de monjas, comprobó una vez más que una cosa es la teoría y otra muy distinta la práctica. Tanto trasnochar inventarios, tanto armar estanterías y tanto negociar con sus proveedores para luego haciendo una evaluación llegar a la conclusión que toda esposa tanto tiempo fuera de casa resulta dando caza... Fue entonces que pensó, mejor llevar a la cama un buen amante que un mal libro; es decir, mejor que cerveza un buen vino; o en pocas palabras, mejor que dos infelices, un cornutto.


CONCLUSIÓN

La vida está bordada de infidelidades. Cualquier parecido con la realidad, no es más que una cornamenta.


05 julio, 2016

DRAMA MEDULAR


5 de Julio, 2005

El hombre me mira totalmente extrañado por el interés que demuestro en él. Me ha pedido que me siente en el sofá de su sala, donde descubro unos cojines hechos con esmero. Luego, responde mis preguntas observándome con desconfianza y empieza a repetir su historia una vez más. Quién sabe cuántas veces la repitió ya. Su mirada brilla, sus manos hacen dibujos en el aire y su rostro macilento gesticula, enmarcando unos ojos que parecen interrogarme también.

El tiempo transcurre con rapidez y mi anfitrión hace una pausa para pensar. Su esposa lo ayuda a recordar. Noto que está un poco débil y trato de distraerlo de la conversación, pues no sé si es debilidad física o mucha tristeza guardada lo que parece agobiarlo. Levanta la mirada hacia un cuadro familiar en la pared y un brillo acuoso rebalsa sus ojos.


5 de Noviembre, 2003

Un suboficial, técnico de tercera, yace inconsciente sobre la pista de un peligroso barrio. Tiene 33 años y doce de ellos dedicados a la Institución Policial. Él ha sido mortalmente herido por el disparo de uno de los delincuentes. El suboficial es trigueño, alto y fornido, con una presencia muy adecuada para el tipo de trabajo que hasta ahora desempeñaba en la Unidad de Servicios Especiales y alguna vez en la División De Seguridad del Estado, brindando protección y resguardo a Dignatarios y Autoridades locales.

Pero la vida es así, todo cambia de un momento a otro. El suboficial baleado es subido con premura a una ambulancia y el verde característico de su uniforme adquiere un color pétreo apelmazado por su propia sangre. El rostro que muchas veces su madre besó y acarició, se encuentra sucio y trajinado por un trabajo que hoy no llegó a culminar. Está inconsciente. Su vida se extingue. Es muy triste ver cómo la muerte pelea por hacerse de su víctima.





Ya en el hospital, el tiempo se vuelve más valioso. Sus pulmones están tan afectados que no le permiten respirar por su cuenta y es probable que también haya algún daño medular. Está sedado. El cuerpo del hombre herido es preparado luego para una intervención quirúrgica. 

Su madre y su esposa acaban de llegar al hospital y se sabe que dos niños esperan a su padre en casa. Sólo resta orar y esperar.




5 de Enero, 2006

El hombre con el que empiezo este relato y el policía gravemente herido son la misma persona. He ido a buscarlo hoy al Hotel Marriot, donde un General de la Policía Nacional hará una entrega masiva de material necesario para policías que en algún momento sufrieron algún tipo de percance en el cumplimiento de su sacrificado trabajo.

Mi amigo, que va recuperándose con lentitud, ha asistido acompañado por su esposa y a mí me acompaña mi hermana. Aunque las circunstancias no fueron las mejores, me alegra haber conocido a este hombre y amigo que simboliza a muchos valerosos policías que, en muchos casos, no tuvieron la suerte de sobrevivir.

Finalizada la ceremonia y terminado el protocolo y los flashes de la prensa, acompañamos a la pareja de esposos a tomar un taxi. Es un poco difícil ayudarlo a subir al carro pues por la lesión medular sufrida no tiene movimiento en las piernas, pero esto es algo banal si lo comparamos con el valor de la vida misma y con la suerte de tener la oportunidad de ver crecer a sus hijos.

Después de instalado en el asiento y doblada su silla de ruedas, nos hemos despedido para volvernos a encontrar, Dios mediante, en Trujillo.

A pesar de ser verano, es una mañana fría y odiosamente húmeda.



MAURO FRANCISCO HERRERA BARRIOS
SubOficial PNP



Fotos en blanco y negro, tomadas del Diario Satélite de Trujillo, Edición 06/11/2003.
Foto de MAURO FRANCISCO HERRERA BARRIOS, tomada de su colección personal.