18 enero, 2010

ALMA VIAJERA


Enero 18, 2010

Lo primero que hice hoy lunes fue buscarte, querida Coty, buscarte aún sabiendo que ya no estás y recordar lo irónica que es la vida cuando un día, hace algunos años, sin buscarte te encontré. Estoy seguro que fue tu inolvidable sonrisa la que resonó en mi mente y permitió que mis ojos se posaran en tu bello nombre escrito sobre esa fría lápida. Dicen que las personas que son muy especiales, como tú lo fuiste, tienen el alma fugaz y sin sentido de pertenencia. Ahora que han pasado casi veinte años desde tu partida, lo compruebo, pues no te imagino atada a nada ni a nadie, sino completamente libre, como libre se encuentra hoy y por siempre tu alma viajera. Y bueno, quise presentarme aquí en esta fecha y con estas flores, para decirte que todos los que llegamos a conocerte, te extrañamos aún.

Conocí a Coty en el ya desaparecido Banco Industrial. Se desempeñaba como secretaria en el departamento de asesoría legal. Su nombre era Rosa Angélica y nació un 24 de Junio. Era la quinta de seis hermanos. En realidad, llamarla Rosita derivó en Cotita y luego en Coty, como se le conoció siempre. Era una muchacha alegre y carismática. No era difícil ser su amigo ni era fácil olvidar la primera sonrisa que ella brindaba. Estudió secretariado bilingüe y empezó a trabajar en el banco prácticamente recién egresada del colegio La Asunción - promoción Regina Pacis – Antes había estudiado en el Perpetuo Socorro, un colegio tradicional y casi elemental de nuestra ciudad.



Cuando dejé de frecuentar el banco, dejé también de ver a Coty, pero después de unos cinco años llegamos a ser vecinos, pues la discotienda donde yo trabajaba estaba ubicada junto a su casa. Ella vivía en una hermosa casona antigua del centro de la ciudad y solía pasar siempre a escoger algunas canciones que le gustaban. Al ver sus labios siempre sonrientes, la imaginaba feliz. No obstante, había en su rostro un atisbo de fragilidad.

Me gustaba atenderla de manera particular y buscar con mucho interés esas canciones que, de ser simples letras o notas que ella confundida tarareaba, se transformaban en títulos que muy contenta anotaba, armando listas completas que luego mandaría grabar en cintas de cassette. Coty era muy romántica.


Enero de 1991

El año no empezó bien. Los noticieros a nivel mundial, dan cuenta de la Guerra del Golfo, mientras en nuestro país una epidemia de cólera empieza a cobrar víctimas. Por casa, las cosas no pueden estar peor, abuelita Victoria está hospitalizada y todos estamos pendientes de ella.


Enero 19, 1991

Sospecho Coty, que nunca te gustaron las multitudes. Hoy sábado es un día muy triste para todos los que, de alguna forma, hemos sido co-protagonistas en tu vida. El frío cemento que ahora te acoge es mudo testigo de lo que realmente ocurrió. En realidad, son detalles que ya no importan y que te hacen daño.

Lo peor de una noticia relacionada a un crimen o un accidente es el festín de diarios y noticieros y su consabida imprudencia. Distintas versiones de lo ocurrido, faltas de respeto por doquier y muchas formas de crear historias digeribles para un público ávido de desgracias ajenas . . .  Desde donde te encuentres, perdónales tanta intromisión, querida Coty.

Recuerdo que un día llegaste a la discotienda buscando una canción en especial. Solamente querías escucharla, pues te gustaba mucho. Desde entonces, cada vez que llegabas o te veía pasar, yo la hacía sonar en toda la cuadra para que esas notas te persiguieran y fueras feliz a tu manera, amiga. Ahora, cuando escucho esta hermosa canción, siento la mirada de tus grandes y penetrantes ojos melancólicos, los cuales irradiaban mucha vida. 




De alguna manera la pasión de adueñó de ti y no pudiste luchar contra ella.
Nos pasa a todos, querida Coty.

Hoy te recordé y quise contarle al mundo que un día exististe, con un corazón latiendo a mil por hora y completamente ilusionada. Quiero decirte también que eres un alma inquieta que revolotea por todos los lugares donde fuiste feliz, pues personas como tú jamás se van del todo. En tu dimensión no hay rencores, sólo sonrisas y la tuya, como ya te dije, era incomparable.

Ya nadie puede dañarte, querida Coty.
Lo demás, queda siempre en manos de Dios.


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 Fotografía-portada, Diario Satélite - Trujillo, Edición 24/01/1991

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5 comentarios:

ELSA dijo...

QUE EN PAZ DESCANSE tu amiga Coty!!! ... Sumida un poquito en la nostalgia, se me ocurrió entrar a tu blog primo, pues me encanta leer tus historias, anècdotas, pasajes de la vida de algunos miembros de la familia... y me encontrè con esta historia, aunque triste, pero que maravilloso saber de tu sensibilidad y percepciòn... tu bondad... bueno, seguirè leyendo.

Anónimo dijo...

hola que lindo, lo que escribes buscando buscando en la inetrnet encontre este blog Coty fue sobrina de mi mama es decir fuimos primas no la conoci bien solo unas cuantas veces pero dicen que era muy bonita y carismatica

JORGE MORENO dijo...

Coty era una chica bonita, con ojos bastante expresivos y muy carismática... Su presencia aún debe seguir revoloteando en los rincones por ella conocidos, pues lo que aconteció fue tan rápido que no le dieron tiempo para marcharse definitivamente. Saludos.

Elsa dijo...

Hoy, 19/01/2013, entré a facebook y encontré nuevamente referencias de Coty, muy bien detalladas por ti Jorge... tan magnífica descripción, que al leer me parece verla y me duele en el alma se haya ído a tan temprana edad... Que Dios la tenga en su gloria !

Amable dijo...

Siempre estoy pendiente de tus relatos
y me encontré con esta triste historia
pues me conmovió tanto que llego siempre a las lágrimas, pues ya me conoces soy muy emotiva.
la describiste tanto físicamente como en su sencillez que me parecía que yo también la conocía. Esas personas no son para este mundo, Dios los lleva.
pero a dejado muchas huellas para recordarla.