07 diciembre, 2010

ETERNAMENTE BELLA


Diciembre 7, 1983

Nebulosa y fría mañana en el Aeropuerto Internacional de Barajas en la ciudad de Madrid. Una bella dama con gafas oscuras llega hasta ahí acompañada por su esposo. Por los altavoces, se anuncia la partida del vuelo 350 de Iberia con destino a la ciudad de Roma. A pesar de ser un viaje corto, ella ha adelantado su vuelo para no dejar esperando a su hermana mucho tiempo en esa ciudad. Del brazo de su esposo, se dirige a realizar los controles documentarios y observa a través de los grandes ventanales el avión que la llevará a su destino. Entonces, suspira. Está feliz pues nadie la ha reconocido.

Sin duda, es una estrella. Lo que pocos saben es que esta bella dama pasó momentos muy difíciles en su juventud hasta que la fama y la popularidad tocaron a su puerta, permitiéndole mejorar su situación económica y cambiar completamente su estilo de vida. Con el éxito que la acompaña, ha podido sacar adelante a su familia.

Cuando la conocí, se llamaba Rubí. La recuerdo cayendo desde lo alto de un edificio y estrellando su maldad contra el frío pavimento. Después fue Yesenia, la preciosa gitana que hizo suspirar a una legión completa de admiradores. Luego la vi, bellísima, entrevistada para una famosa revista femenina, sonriendo y mostrando su precioso apartamento en una exclusiva zona del país que la vio nacer. Ya no mostraba esa maldad que la caracterizó cuando era la odiosa, fría y calculadora Rubí. Se la veía impactante, envuelta en un largo traje marfil adornado con elegante pedrería, el cual contrastaba muy bien con el oro de sus cabellos. Sus labios invitaban al deseo. El fotógrafo supo aprovechar sus mejores ángulos y nos brindó esas inolvidables tomas. Ella, siempre sexy y tan dispuesta para los flashes. De aquella entrevista, recuerdo los tonos dorados de los bellos sillones con detalles de castillos medievales franceses y las preciosas pinturas que adornaban el recinto, incluidos algunos retratos suyos dignos de ser exhibidos en los mejores museos de Europa, pero que jamás lograron describir su peculiar y perturbadora belleza.

 

En el aeropuerto, la mujer se apresta a abordar el avión, se despide de su esposo con un discreto beso y sube con premura para evitar saludos de posibles admiradores. No ve a nadie conocido y logra ubicarse en su asiento minutos antes que la tripulación indique a los pasajeros que deben ajustarse los cinturones de seguridad.
En un par de horas, aproximadamente, se reunirá con su hermana en la ciudad eterna.
 

Últimamente, esta preciosa mujer ha puesto un alto a su agitada existencia. Además de ser una persona de muy buen corazón, ha reflexionado mucho, sumiendo su vida en la meditación y alejándose al mismo tiempo del mundo de la ficción. Hace obras altruistas. Ha vendido algunas de sus propiedades y distribuido también algunos bienes en su entorno familiar. En la actualidad, dedica su vida al orden espiritual, con mucha discreción, rehuye la fama efímera de las candilejas y los reportajes periodísticos. Nunca se ha considerado una diva, pues la vida es muy corta y no da lugar para ese tipo de vanidades. 

El avión empieza su carrera de despegue, alcanzando luego la velocidad de rodaje. Su cuerpo se inclina levemente y le parece muy agradable esta sensación de flotar en el aire. Empieza a relajarse por fin, después de tantas tensiones acumuladas. Justo cuando la nave empieza a levantar el morro, los pasajeros ven inundarse todo con la luz de otro avión que se dirige hacia ellos, cada vez más cerca. Hace un par de años, ella ha perdido a su madre y a un hermano. Piensa en su sobrina y en el apoyo que necesita su hermana con la niña. Desea seguir siendo el sostén de su familia, pero las enseñanzas tan bien aprendidas de la filosofía hindú la traen a tierra. Éstas le han permitido darse cuenta que la vida no es más que un soplo. En eso andaban sus pensamientos al abordar el avión en este frío día de diciembre y en eso piensa en el momento en que una fuerte sacudida la hace comprender que hay momentos que llegan sin ser esperados y que es más bien un viaje a la eternidad el que está iniciando.


 
Fanny Cano
* Febrero 28, 1944
† Diciembre 7, 1983



3 comentarios:

Veronica dijo...

Muy bonita de verdad, no recuerdo haberla visto en ninguna novela mejicana, pero si vi un programa donde contaban su vida, que tuvo la oportunidad de actuar en papeles de mala, y que era tan buena que la gente se lo creia y le gritaba en la calle y hasta a veces la quisieron agredir. Es una pena que muriera en un accidente asi cuando parece habia conseguido el equilibrio en su vida en una religion hindu. Vero

Silvana dijo...

Tus relatos siempre me traen a tierra. Me pregunto como eres tan entendido en sucesos que a veces tenemos olvidados..

JORGE MORENO dijo...

Querida Silvana. Éstos son sucesos que están como detenidos en mi mente. Nos pasa a todos. Luego sucede algo, un chispazo que nos hace recordar y el resto empieza a llegar poco a poco... Puedo pasar días escribiendo un relato como éste, pero basta que una sola persona emplée dos minutos en leerlo, para que me sienta notoriamente compensado... Gracias por leerme... Besos.