07 agosto, 2015

LA CHULA


Hoy te recordé, Chula. Recordé tu grácil figura detrás de aquel mostrador, tu risa contagiosa y tu voz acaramelada, siendo siempre la callada protagonista de una vida que ha visto pasar muchos veranos. Tus recuerdos son de siempre, de toda la vida, de las reuniones en casa, de la risa y algarabía en las mañanas y acaso del llanto durante algún ocaso.

Disculpa que te llame así, Chula, pero sabes que lo hago con el mayor de los respetos.

Siempre pasábamos por tu bodega y siempre encontrábamos ahí el cariño que en casa nos sobraba, además de los clásicos bizcochitos con mantequilla, una deliciosa costumbre que tú iniciaste. Por eso y por muchas otras cosas te recuerdo hoy, después del café, en esta fría tarde de invierno.

Tu piel morena nunca fue diferente para mí, Chula, pero sí tu corazón, que tenía mucho que dar, con esa envoltura y lazo que solamente guardan los regalos más significativos. Tal vez si Dios te hubiese bendecido con un hijo, un hijo de tus entrañas, habrías sido la madre ideal que, lamentablemente no fuiste . . . nunca se sabe.

Jamás me gustó usar sortijas, Chula, pero aún conservo aquella que me obsequiaste. Te contaré que hoy me la puse. Estuve observando por un minuto mis pálidos dedos y he recordado muchos momentos junto a ti, cuando todo era bonito y los años jóvenes, siempre en aquella nuestra vieja casa.




Los años fueron pasando, Chula. Fuimos creciendo y recibiendo aquellos tónicos naturales que tú misma, con deleite, nos preparabas. No sé cuándo ni de dónde empezó a caer nieve sobre tu pelo, pero el ruido de la lluvia nos empezó a distanciar. Cambiaste, pero no creo que haya sido sólo culpa tuya. Tal vez tu amor fue sólo flor de un día, pero ya qué importa eso . . .

Te dejas extrañar, Chula. No sé si fuiste realmente feliz. Te imagino hoy, sentada en un destartalado sillón a tus noventaitantos años y tejiendo recuerdos en un empolvado desván. Tus ojos ya no son más aquellas fulgurosas lamparillas que junto a tu sonrisa llenaban por completo todos los espacios por donde andabas. Tu mirada perdió su brillo, pero de vez en cuando un recuerdo airea esos pequeños fogoncillos tan humedecidos ahora por la nostalgia. Por un instante, tu risa vuelve a ser la misma que llenaba por completo nuestra hermosa casa.

Aún hay tiempo, Chula, busca ese refugio del que nadie podrá jamás apartarte y que muchos buscan cuando ya no tienen más nada qué hacer.




Hay una habitación vacía.
En la esquina del gran comedor, un sillón y un viejo delantal.
Hoy no es 23 de Enero.
Mucha gente entra y sale del lugar.
No siento tu mirada . . .
Tu risa ya no se escucha más . . .


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Sillón Con Delantal, imagen tomada de Jorge Bayo Blog, "Trabajando Sin Rumbo.
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Fecha original de esta publicación : Agosto 6, 2011.



4 comentarios:

Irma Rodríguez dijo...


...........quisiera aprovecharme de tus líneas y ampliar lo escrito... pero mi corazòn sufrió al verla sola, en una silla de ruedas, esperando consulta...... de verdad..... tengo tantas preguntas y un solo sufrimiento.... Un beso Jorge y gloria a Dios con tu sensibilidad.... Irma
6 de agosto de 2011, 20:54 (Fecha original de este comentario)

Verónica Moreno dijo...


Me hiciste pensar mucho Jorge, en la tia que tanto quisimos y decidio alejarse, sin tomarse un momento para pensar en lo que significaba para nosotros. No quise pensar en ella para no empezar a imaginar porque, cuando o como fue que ella decidio hacer eso. Seguire creyendo que fue algo fisico principalmente, algo que ella no podia controlar, porque despues de esa cirugia nunca volvio a ser la misma. Ojala ella tuviera la oportunidad de leer lo que le escribimos, pero creo casi imposible eso, solo quiero decirle que la quiero mucho y siempre estara en mi corazon, de ahi no saldra nunca, porque siempre que la recuerde sera como parte de la familia y con ese cariño que la caracterizaba. Vero
7 de agosto de 2011, 17:49 (Fecha original de este comentario)

Mercedes Rodríguez dijo...


La Chula no la conocia por ese nombre anoche la soñe y hoy en un impulso la fui a visitar espere un largo rato hasta q porfin me abrieron la encontre desayunando y como siempre me recibio muy alegre con esa sonrisa de siempre que es como la recuerdo,conversamos de todo un poco y en especial de su salud que por cierto yo la vi muy recuperada,animada,con la confianza de volver a caminar y dejar la silla de ruedas .La tia Belen cuando me acuerdo de ella me viene a mi mente una mujer alegre cantarina coquetona ,en la cocina o degustando hasta el ultimo huesito, era dadivosa a mi tambien me regalo un anillo de oro muy bonito .Ahora ella se conforma con los designios de Dios quiza por eso tiene ese optimismo y ese apego a la vida .Solo debemos darle gracias a Dios y aceptar la voluntad de El porque las cosas que pasan en nuestras vidas es por algo solo Dios lo sabe,que lo triste no nos haga olvidar lo bueno Meche
8 de agosto de 2011, 14:06 (Fecha original de este comentario)

Elsa Rodríguez dijo...


Hace poco Yrma me comentó de cómo vió a la sra. Belén, a partir de ese día la recuerdo más que nunca, pues siempre la tengo en mi memoria, y cómo no hacerlo si estuvo ligada a mi vida por muchos años. Tengo tantos recuerdo bellos de ella, sobre todo esa disponibilidad y energía para acompañarme a donde yo le dijera, su comida exquisita, sus consejos, sus regaños cuando algo hacia mal... son tantos recuerdos lindos, que opacan a cualquier situación negativa que se hubiera presentado, además la perfección no existe. Sra. Belén, siempre tendrá un lugar privilegiado en mi recuerdo y corazón, y por donde voy siempre enuncio su nombre, su persona, sus buenas acciones. Jorge, tienes el privilegio de siempre sacarme una lagrimita y revivir mis recuerdos de niñez, juventud. Y como dice Vero, ojalá y ella pudiera leer el reconocimiento que hacemos de su persona. Un abrazo.
9 de agosto de 2011, 12:14 (Fecha original de este comentario)